Padres de familia del Instituto D’Amicis en Puebla anunciaron que no pagarán colegiaturas y convocaron a una protesta el lunes 8 de septiembre. Esto para exigir que la escuela expulse al alumno A. L. S. C., vinculado a proceso por el homicidio de la argentina Natalia Andrade.
En mensajes difundidos en redes sociales, advirtieron que no enviarán a sus hijos a clases mientras el adolescente permanezca inscrito en el plantel.
Instituto D’Amicis, exigimos derecho a la educación de nuestros hijos, exigimos que des la cara y, a través de un comunicado oficial, nos hagas saber la baja definitiva del alumno. Mientras, como papás, no pagaremos colegiaturas, no llevaremos a nuestros hijos”, se lee en uno de los escritos.
En otra publicación se señala:
Los niños merecen aulas seguras. No asistimos, no pagamos, no cedemos. Padres de familia del Instituto D’Amicis”.
Además del boicot económico, los tutores confirmaron que se manifestarán el lunes 8 de septiembre a las 07:00 horas afuera de la institución.
El descontento hacia la permanencia del menor comenzó el viernes 5 de septiembre, cuando las familias entregaron una circular a la dirección del colegio.
En el documento expresaron su preocupación por haber permitido la matrícula de A. L. S. C., quien actualmente cursa segundo de secundaria.
Queremos manifestar nuestra profunda preocupación ante la reciente incorporación de A. L. S. C., quien estuvo involucrado en un hecho sumamente grave y violento”, señala el escrito.
También apuntaron que su presencia genera un ambiente de miedo e incertidumbre.
Por su parte, el Instituto D’Amicis confirmó que el adolescente está inscrito y aseguró que tomará medidas para proteger al alumnado.
Sin embargo, no detalló si entre esas acciones se contempla la baja definitiva.
Cabe mencionar que esta escuela privada cobra una inscripción superior a los 20 mil pesos, mientras que las colegiaturas mensuales en secundaria rondan los 9 mil.
Advierten que no pagarán colegiaturas en D’Amicis hasta expulsar al niño acusado de homicidio de Natalia Andrade
El 18 de junio se realizó la audiencia inicial contra A. L. S. C., donde quedó vinculado a proceso por homicidio calificado. El crimen ocurrió en marzo en el fraccionamiento Lomas de Angelópolis, municipio de Santa Clara Ocoyucan.
Aunque se trata de un delito grave, el juez especializado en justicia para adolescentes resolvió que no ingresara al Centro de Internamiento Especializado para Adolescentes (Ciepa).
En su lugar, le impuso medidas cautelares: no puede salir del estado ni cambiar de domicilio, sus padres deben supervisarlo y entregar informes mensuales sobre su comportamiento. Además de tener prohibido acercarse o comunicarse con testigos del caso.
Así fue como el menor privó de la vida a Natalia Andrade
Natalia Andrade fue localizada sin vida en marzo dentro de su domicilio en el clúster Querétaro de Lomas de Angelópolis.
De acuerdo con las indagatorias, cámaras de seguridad registraron al menor ingresar con pasamontañas por la parte trasera. Permaneció más de dos horas en la vivienda.
La víctima murió al recibir un golpe en la espalda que la dejó inconsciente, seguido de estrangulamiento. Natalia se había arreglado para salir, sin saber que alguien estaba en su casa.
El hallazgo lo hizo una amiga, quien acudió a visitarla ya que había logrado contactarla. Al abrir la puerta junto con el guardia, encontró el cuerpo sin vida.
Desde un inicio, vecinos señalaron al adolescente como sospechoso. El 10 de abril realizaron una manifestación en la que denunciaron: “El asesino está entre nosotros”.
En entrevista con Ambas Manos, relataron que el joven mostraba conductas inusuales, como una obsesión con la serie You.
Mencionaron que solía detenerse frente a las ventanas o vigilar las viviendas del fraccionamiento.
También acusaron a su familia de intentar desestimar a Natalia y de que sus guaruras tomaban fotografías de las casas de la zona. Ante la presión vecinal, A. y su madre abandonaron el clúster.
La situación también afectó su vida académica. En ese entonces, estudiaba en el Instituto Oriente, donde igualmente hubo descontento.
La escuela respondió que, mientras no existiera resolución judicial, no podía impedirle la entrada.
Ahora, con su incorporación al Instituto D’Amicis, la inconformidad de los papás volvió a estallar.

